19 de enero de 2009

Primer patinazo

Llamé a V. unas semanas después de volver de donde estaba viviendo, en América, tras separarme. Habíamos tenido un affaire hacía una temporada, una aventura extramarital que no fue más allá de eso. Yo iba a estar de Rodríguez durante más de dos meses y pasando una crisis bastante importante con mi pareja, y sabía que era una apuesta segura llamarla para quedar; de hecho fue ella quien me pidió el teléfono en su día. 

No había vuelto a saber nada de ella, pero la recordé muchas veces después. Si no hubiese estado comprometido, creo que habríamos tenido futuro. Me gusta mucho. Vive sola, nunca se ha casado ni tiene hijos. Treinta y ocho años, alta, delgada, rubia, ojos azules, y una sonrisa angelical. Quedamos para tomar café, y me dijo que en esta ocasión no tenía claro si iba a ser tan receptiva como en nuestro primer encuentro. Fui todo lo cauteloso que pude, y sólo le di un piquito cuando nos despedimos.


Fuimos al cine una segunda vez, y le dejé claras mis intenciones, que no veía en ella en un pasatiempo, que me gustaba de verdad, y que me gustaría que me diese una oportunidad. Me dijo que si hubiese sido en sus circunstancias personales de la etapa en que estuvimos juntos, estaría dispuesta, pero que ha pasado el tiempo y las cosas han cambiado. Paciencia. Le dije que no me iba a rendir, dejaré transcurrir un tiempo y volveré a la carga si no encuentro nada mejor, cosa difícil. Me gusta mucho. Mantenemos el contacto de vez en cuando por email o sms.

¿He dicho que me gusta mucho?

12 de enero de 2009

Mi nueva vida

Llevo unos meses separado, por segunda vez, y ahora, por primera vez en mi vida soy libre a los treinta y nueve. No tengo ataduras de ningún tipo, y aún lo estoy asimilando.

Abro este blog para contar mis experiencias con las mujeres desde ahora. Vaya por delante que nunca me he considerado un golfo ni un vividor ni nada por el estilo. Pero tengo claro que ahora voy a vivir la vida. Y que me chiflan las mujeres. Hay a quien le da por hacer sudokus.

Estoy abierto al amor, no cierro ninguna puerta, no me da miedo el compromiso, pero hasta que encuentre la candidata ideal, picotearé aquí y allá lo que pueda. No en plan desesperado, no es mi estilo, pero mientras encuentre de nuevo la estabilidad no pienso aburrirme.

Me di de alta en un conocido portal de contactos para ampliar horizontes. Al principio te da la impresión de formar parte de un catálogo. Mercancía a la venta. Todos intentamos vendernos lo mejor posible para entrar por los ojos a los posibles “clientes”. Dicen las mujeres que he conocido que la gran mayoría de los que están inscritos van a lo que van; yo no digo ni una mentira en mi perfil, y sé que por ello voy a perder oportunidades porque dejo claro que no quiero hijos. Ya tengo dos, de dos mujeres, y me he plantado, ya no tengo, ni mantengo más. No busco un entretenimiento, sino la estabilidad, y para eso mejor las cosas claras desde un principio.

Empezamos la retrospectiva de mi nueva etapa de recién separado hasta ponerme al día.